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La evolución de la inteligencia

La evolución de la inteligencia

Los instintos son la razón de los sentimientos y el motu de la inteligencia. El instinto es como la BIOS ( Basic Input Output System ) de una computadora, pero además es modificable, ampliable, interacciona con la morfología del individuo a niveles moleculares y tiene una clara vocación de sistema experto, esto significa que se basa en un algoritmo orientado a aprender de los errores y de los aciertos.

Todo lo que sea inteligente debe tener sentimientos, sean del tipo que sean, los cuales son necesarios para el desarrollo de los instintos. Instintos que permiten evolucionar hacia la ansiada felicidad eterna, léase lujuria, ausencia de dolor e inmortalidad.  Así pues, de existir Dios, como todo ser inteligente sea del tipo que sea, debe poseer un motu, y por ende sentimientos e instintos, y para que los instintos se desarrollen debe haber un medio diverso con otros seres con los que se pueda interactuar, intercambiando acciones, experiencias y observaciones. Así pues, antes de existir Dios deben existir otros seres inteligentes, cuando menos ángeles y demonios.

Pero no todo lo que tiene capacidad de interaccionar interacciona. Un robot con brazos, manos y piernas esta físicamente capacitado para interaccionar con el medio y no lo hace con afán de aprendizaje. El instinto de interacción es la base de dicho afán, el cuál junto con la capacidad mutante de los elementos que componen los organismos, son la base de toda posible inteligencia natural.

El instinto de interacción necesita también de una memoria para que la información de interacción sea aprovechable en el tiempo, para evitar determinadas acciones y conducirse más efectivamente hacia las correctas, además así se compartirá el conocimiento.

Así pues hacen falta dos mecanismos primarios: el mecanismo motor y el mecanismo de memoria para que los organismos dejan de ser simples circuitos combinacionales para ser microprocesadores con capacidad de aprendizaje y perfeccionamiento.

Que la información se registre es cuestión de prueba-error: el organismo que tras mutar millones de veces desarrolle un mínimo de capacidad de recordar qué interacción no es beneficiosa podrá evitarla y así sobrevivirá más tiempo, y podrá tener más descendencia y más posibles mutaciones; una de las cuales desarrollará un mecanismo que traspasará parte de los conocimientos en su ADN en forma de capsulas de sentimientos, la base de los instintos.

Luego será cuestión de tiempo, mucho tiempo, muchas mutaciones, mucha interacción y mucha información registrada; quizá más de mil millones de años para que los organismos sean lo suficientemente complejos como para desarrollar imaginación, es decir, reproducir figuradamente sus propias interacciones, y de ahí los instintos complejos y la inteligencia.

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Los verdaderos hombres grises

Los verdaderos hombres grises

Nos reuníamos todos los viernes a última hora en el club de fumadores "Minuette", en Orly. Allí tomabamos parte en las decisiones de la entonces llamada Élite.

Habiamos sido elegidos por los "cazatalentos", pero éstos al igual que nosotros, no sabian quién mantenía sus familias tan generosamente, ni sus viajes, comidas, caprichos e incontables excesos.

A la Élite nadie la conoce, no tienen nombres, no tienen rostro, no se sabe quienes son, pero controlan y manejan más de la mitad del planeta. Probablemente descendientes de antiguos poderosos de la edad media, algunos reyes o emperadores pero también nobles que luego fueron burgueses y empresarios; que al tiempo que les sobrevinieron los cambios sociales de la edad moderna y de la era industrial, supieron sacar provecho de ello.

La Élite existía desde hacía siglos, pero no fue hasta nuestra intervención cuando cobró la importancia real que hoy en día tiene.

Nosotros tomamos parte en el primer modelo de negocio a escala mundial, inventamos la manera de monetizar un cambio tan global como fué la revolución industrial; descubrimos cómo industrializar el valor del tiempo.

Al principio nos parecía un juego, a la mayoría incluso un orgullo que nuestro talento estuviera a disposición de algo tan grande. A otros con el paso de los años, se nos atragantaba saber el fin que tenía todo aquello.

 Si alguien caía en sospecha de no servir a la Élite con toda su voluntad, sufría algún extraño accidente o enfermedad. Algunos, fingimos nuestra propia muerte para no seguir participando en ello.

En esencia no importaba el valor de lo que se producía, nada tenia un valor real, lo único que importaba era tener a la gente sometida a una necesidad. Los pequeños utensilios y hornos de cocina fueron las primeras necesidades falsas que creamos.

Un trabajador de una fábrica podía adquirir una cocina de leña por el valor de un salario mensual. Durante un mes, en aquella época, la fábrica de hornos y calderas, con más de 50 operarios producía 30 o 40 unidades, es decir, se vendía por menos de lo que costaba la mano de obra.

 Esto daba un estatus y una calidad de vida a los trabajadores excepcional. Poder tener el dinero para comprar algunos utensilios y elementos sofisticados les hacía pensar que su vida era mejor que en la aldea donde nacieron.

El grupo inversor al que pertenecia la misma fábrica de cocinas era dueño de cientos de miles de hectareas de la comarca, al igual que era propietario del único banco, de las constructoras más importantes y de otras muchas industrias cercanas.

Cada vez hizo más falta mano de obra, la gente demandaba más cosas, más utensilios para cocinar, más artilugios que se vendian por un precio inferior a su coste.
Llegaban todos los días cuadrillas enteras para la ir a la fábrica y más cuadrillas para construir casas.

La economía estaba desbordada. Pero ¿donde estaba el beneficio de los inversores? Las cocinas, cacerolas y demás utensilios se vendían por debajo del coste real.

La comarca debía estar situada en una zona de climatología intermedia, ni excesivamente adversa ni excesivamente confortable. Aquellos trabajadores que habían llegado a la comarca con una mano delante y otra detrás, tenían que necesitar algún sitio donde guardarse de las inclemencias del invierno. 

Nadie tenía allí una vivienda como la de su aldea, construida a lo largo de generaciones, ni tierra donde construirla. Así, todos tuvieron que comprar las viviendas y la mayoría tendrían que pedir prestado el dinero al banco.

Una ecuación muy bien pensada marcaba el precio de la vivienda. Al principio era accesible, para fomentar la actividad industrial pero a medida que el espacio construible de la comarca disminuyera el precio aumentaría, al igual que los créditos al banco.

En apenas unos años, la mayoría de los pobladores de la comarca trabajarían casi todo su tiempo para pagar la vivienda; y la Élite ganaría por el valor de las viviendas que construía y por los intereses que el banco imponía.

En apenas 20 años eran dueños y señores del tiempo de miles o quizá millones de personas.


Versión 2.0.1.2

Versión 2.0.1.2

La vida animal, que se sepa a ciencia cierta, se ha extinguido en la tierra cinco veces. Fueron grandes cataclismos de dimensiones inimaginables. En otras muchas más ocasiones, al menos cada 13.000 años, la tierra ha sufrido grandes cambios repentinos. El comienzo y el fin de la era glaciar marcaron los dos últimos importantes cambios globales, curiosamente hace 26.000 y 13.000 años respectivamente.

El centro de todas las galaxias tienen un agujero negro, en torno al cual giran los sistemas solares, como el nuestro. La estrecha franja que une una estrella con el centro de la galaxia tiene una gran importancia ya que las radiaciones electromagnéticas ( la luz y el calor ) de la estrella ( el sol ) es absorvida en parte por el agujero negro que domina la galaxia. En la cara opuesta de una estrella en la linea que lo une al centro de la galaxia existe una zona obscura; el sol calienta menos en esa franja. La cara del sol que mira al agujero negro, sufre un efecto contrario, haciendo que la luz y el calor en esa línea aumente considerablemente. Este efecto observado en los espectroscopios del Hubble se denomina superonda galactica.

Dentro de no mucho, en 2.012, la tierra entrará esa pequeña zona obscura durante al menos seis meses. Sabemos poco de lo que podrá pasar, pero hay quien dice que es probable que el hemisferio norte entrará en la era glaciar de un modo bastante repentino. Al contrarío de lo que ocurrió hace 13.000 años cuando el Sahara era un gran amazonas y en apenas unos meses se desertizó, al fin de la última era glaciar.

El hecho de que a lo largo de nuestra historia más reciente, la era de las civilizaciones, se haya registrado esta fecha y especulado sobre ella no es nada extraño. Observando el movimiento de las estrellas, el cambio de perspectiva de la tierra a lo largo de los años debido al cambio en la inclinación de su eje, se acaba deduciendo fácilmente que el sol y la tierra estarán perfectamente alineados con la vía láctea y más concretamente con la grieta obscura de la vía láctea, el centro de nuestra galaxia, la noche del 24 de diciembre del año 2.012.

Prácticamente en todas las culturas y religiones se ha marcado esta fecha con especial advertencia. Lo místico, el carácter religioso que se la ha dado a este fenómeno, ha hecho que pierda interés científico en los últimos siglos pero por una vez, las profecías, el fin de los tiempos Maya y Egipcios, el apocalipsis de la biblia e incluso de Nostradamus, podrían confluir en un fundamento astrofísico y no paranormal.

Las consecuencias económicas y biológicas de un invierno glaciar como el que podría acaecer en 2.012, con temperaturas muy por debajo de los cero grados durante varios meses, se escapan a mi imaginación. La mayor parte de los animales salvajes y plantas desaparecerán (aunque no tienen porqué extinguirse por completo) así como la fauna marina, las aves y los insectos. Mirando a atrás en el tiempo, en los sedimentos fósiles más recientes, probablemente tengan que pasar al menos 300 años hasta que los ecosistemas vuelvan a estabilizarse mínimante.

El nivel tecnológico en el que vivimos nos puede salvar de la extinción en una situacion así. No obstante dependeríamos más de nuestro nivel de humanización que de la tecnología. Zonas desérticas en torno al ecuador, como oriente medio, gozarían de un clima privilegiado. Si la inestabilidad política de esa zona ahora ya es un problema mundial la situación empeorará enormemente cuando sea el único sitio dónde se pueda tomar el sol al aire libre, sin mencionar que los recursos hídricos y combustibles, la tierra fértil, la pesca, la ganadería, la industria, y en definitiva prácticamente todo lo que necesitamos, se concentraría allí.

Día cero

Día cero

Nuestro sol estaba a punto de extinguirse y con él su calor, que tanto necesita nuestra especie y la mayoría de las especies de nuestro planeta. El planeta cada vez se trasladaba más despacio y la elíptica de su trayectoria se ampliaba. En los últimos 1000 años la temperatura del planeta había descendido 50º y en los siguientes 4000 años descendería a temperaturas inaceptables.

Hace casi 4000 años buscamos un nuevo hogar donde vivir nuestra siguiente etapa, pero la estrella más cercana solo tenía un planeta capaz de albergar vida, y aun era demasiado frío para nosotros.


Entonces el Gobierno Mundial decidió adaptar las condiciones climáticas de aquel enorme planeta modificando la genética de una especie con grandes posibilidades de progresar rápidamente hacia un ser civilizado.  El cual a lo largo de los siguientes 4.000 años evolucionaría hacia una civilización industrial de consumo masivo de materiales fósiles, probocando una degradación de su capa de ozono y calentando así el planeta.

Hoy ha llegado ese día, este planeta al que llegamos hoy, es nuestro nuevo hogar, nosotros lo hemos creado, pero también hemos creado una especie destructiva y peligrosa que deberemos erradicar lo antes posible.

No seremos recibidos con los brazos abiertos, así que llegaremos masivamente, por sorpresa y arrasaremos todo su potencial. Su capacidad bélica aunque más arcaica es superior en capacidad total destructiva a la nuestra. En el cuerpo a cuerpo nos superan en fuerza y en número. Su evolución armamentística ha sido mayor de lo que hemos podido impedir a través de las religiones y la moral. Aun así, este planeta azul es nuestra única esperanza de sobrevivir, de comenzar de nuevo. Hoy es el día cero de nuestra nueva era.

Autoanálisis de un "zibor"

Autoanálisis de un "zibor"

El procesador emocional es una parte funcional de nuestro sistema operativo muy importante.

La gran mayoria de la información recibida desde el exterior es registrada masivamente en una gran base de datos ubicada en lo que llamamos subconsciente. Esta información es analizada constantemente por el procesador emocional realizando una gran cantidad de cruce de datos, entre datos genéticos, consolidados y no consolidados mediante técnicas de aprendizaje u otros tipos de técnicas basadas en prueba y error. La estructura de la información almacenada puede llegar a ser tremendamente compleja y es en gran medida susceptible de ser eliminada a corto plazo si no se consolida.

Sin entrar en detalles de la estructura o modelo de datos; cada cierto tiempo las diversas consultas que ejecuta nuestro procesador emocional producen algún resultado más o menos intenso. La intensidad de ese resultado es una emoción, ya sea de un tipo o de otro. La intesidad y el tipo de las emociones son nuestros sentimientos primarios, que condicionan nuestros procesamientos posteriores, así como nuestros actos y decisiones. Muchas veces a esto lo llamamos corazonadas o intuiciones pero realmente nos llevan mucho más allá.

Nuestra manera de pensar y actuar es diferente en situaciones emocionales diferentes, tan simple como que una situación de temor se activan unos determinados Procesadores de Ciclo Unico para dar una respuesta más eficiente mientras que ante una situación de impotencia se activan otros procesadores de ciclo único totalmente diferentes para dar respuestas y actuar diferente.

Mientras no intervenga otra emoción más fuerte dichos PCUs no dejan de estar activados y es por ello que después de haber pasado una situación emocional, detectada por ejemplo como de temor, seguimos pensando y actuando como si la situación continuase. Si el número de veces que se da una situación emocional intensa por unas circunstancias similares es muy elevado, uno o varios PCUs pueden quedarse activados durante mucho tiempo y causarnos lo que llamamos traumas emocionales.

Las vivencias diarias, las emociones de diferentes tipos nos salvan de hacernos excesivamente rígidos en nuestro carácter, de condicionarnos en nuestra maleabilidad de pensar. Si no vivimos diversas emociones al cabo del día nos volvemos más pragmáticos, menos transigentes, dificultando así el aprendizaje, la innovación, la creatividad y la imaginación; convirtiéndonos en simples robots, sin alma.

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Eternamente 26

Eternamente 26

No hacía mucho acabábamos de celebrar nuestro décimo aniversario de casados. Eramos una pareja feliz, muy unidos y muy felices con nuestros hijos, una niña y un niño estupendos.

Una mañana de agosto sonó el móvil inesperadamente.

- Hola Jan, ¿ que tal de vacaciones ? -

- ¡ Hombre ... Isma ! muy bien colega, estábamos a punto de ir a la playa con los niños ahora mismo. ¿ Y tu qué te cuentas ? ¿ Sigues en el Biona trabajando las células esas de madre ? - Continué sarcásticamente.

- Sí, claro, aun queda mucho trabajo por delante, pero ya tenemos algo, algo gordo. - Dijo, suavizando levemente el tono de voz .- ¿Te gustaría pasarte por aquí esta tarde a última hora? Creo que deberías ver algo antes de que lo clasifiquen; te va a interesar. -

- Ummm ... tal y como me lo pones ... no se si voy a poder esperar tanto - Dije bromeando.

- ¿Quién era, Ismael? - Preguntó mi querida esposa Elsa.

- Si ... "el gran" el inigualable y entrañable Ismael. Quiere que vaya al laboratorio esta tarde para enseñarme algo. Lo ha puesto muy intrigante así que no me he podido negar.-

- Conociéndole ... puede ser cualquier cosa, pero seguro que es algo interesante. Dale recuerdos de mi parte, y dile que venga un día a cenar que ya hace un par de meses que no sale de su ratonera.-

A las seis y media estaba en los laboratorios de Biona. Isma, enseguida salió a mi encuentro y me condujo tres plantas más abajo, donde tras pasar 5 puertas de seguridad, entramos en un cámara totalmente acristalada, vacía.

- ¿Que hacemos metidos en esta jaula de cristal? -

- Paciencia ... ahora lo vas a ver. - Me comunicó sonriente mostrándome una especie de mando a distancia que llevaba en su mano. Pulsó un botón y se apagaron las luces, todas excepto unas lamparas de baja potencia en la sala exterior a la jaula acristalada.

- Observa - Susurró. - Ya se que a ti y a Elsa os encantan las mariposas, si te fijas en el techo observarás unas cuantas. Llevan 2 meses ahí, sin cambios.-

- ¿Como es posible? Como mucho viven dos semanas. -

- Se están alimentando de un Bellis Perennis modificada genéticamente por mí mismo, libando su nectar han detenido su envejecimiento; más aún, diría que algunas tienen más vitalidad que al principio del experimento. -

- ¿Qué has modificado en esas margaritas? -

- Nada excesivamente complejo, en lugar de proveer en su néctar un azúcar normal, es un azúcar capaz de oxidarse. -

- Creo que me hago una idea de lo que hablas. -

- Este azúcar, esencial en toda organismo vivo, al oxidarse con facilidad obliga al metabolismo de las mariposas a producir en exceso un antioxidante endógeno GSH que hace que sus células se regeneren por completo, diariamente.-

- ¿Así de simple? ¿ya esta? - Nos miramos fijamente, sonrientes sin decir nada. Tras unos segundos de silencio se guardó el mando en un bolsillo y de otro sacó una bolsita transparente con unas semillas blancas minúsculas.

- Plántalas en tu jardín, y cuando tengan un tamaño considerable las cortas y las metes en el conjelador. Pasados un par de meses, las sacas y directamente, sin descongelar las horneas a 200 grados. Cuando estén bien secas las trituras y lo usas como condimento en todas las comidas. - Las cogí dudoso, mirando a Isma a los ojos fijamente. Me sonrió y continuó diciendo. - No te preocupes no tiene ningún efecto negativo, probablemente en unos días este experimento se clasificará y se cerrará hasta que la industria farmacéutica decida que es momento de comercializarlo. Hasta entonces no se sabrá de esto nunca más y ni tu ni yo tendremos acceso a este laboratorio. -
 
 
 
Llevaba un año utilizando las margaritas de Isma, se habían reproducido con bastante abundancia y medio jardin estaba plagado de florecillas blancas casi todo el año.

Comenzaban a notarse cambios bastante evidentes en mi aspecto que ya no pasaban desapercibidos para nadie. Unos meses mar tarde Elsa se unió al experimento. Todos estábamos esplendidos, aparentábamos 26 años.

La capacidad regenerativa de nuestro organismo era tal que al día siguiente de una noche de juerga no sufríamos ni siquiera resaca, incluso después de cuatro garrafones. La vitalidad con la que se disfruta todo con 10 años menos es muy diferente.

Comencé a plantearme cosas que antes ni siquiera se me habrían pasado por la cabeza. Iba a vivir eternamente con 26 años; tenía todo el tiempo del mundo por delante para hacer lo que quisiera con mi vida. Para volver a empezar mil veces. Nada tenía que seguir el ciclo de lo perecedero.

La primera vez que empezamos a notar que nuestras vidas podrían tomar rumbos muy diferente fue un día que salimos de fiesta con Isma y su nueva joven novia.  Con alguna copichuela de más, aprovechando que la chavala no sabía nada del tema y que estaba convencida de que eramos todos de su quinta, saqué el tema.

- ¿ Os imagináis ? - Pregunté - Vivir siempre con 26 años. No envejecer, ser siempre como somos ahora mismo.- La chica de Isma se carcajeó diciendo:

- Estaría guay, cambiaría de novio cuando se haga viejo .-

- ¿Y si él tampoco envejeciera? .- Añadí

- Pues entonces ... - frunció los ojos pensativa y continuó mofándose - ¡ va ! cambiaría igualmente.- Todos nos reímos pero en el fondo pensábamos igual. En cierto modo me seducía la idea pero estaba locamente enamorado de Elsa y pensaba que los niños se merecían una familia unida.

- ¿Entonces renunciarías a tener hijos? .- Pregunté a la joven continuándo la conversación.

- ¡No! - Exclamó espantada .- Podría tener hijos con diferentes hombres -

- Si, pero es más complicado cuidar de ellos sin sus respectivos padres, ¿no crees? .- Se hizo un vacío, incluso Isma se quedó pensando silenciosamente un buen rato. Luego continué diciendo: - Si se elige cambiar de pareja habitualmente hay que renunciar a tener hijos. -

- No creo que tenga que ser así necesariamente.- Siguió Elsa .- Se me ocurren muchas fórmulas, una de ellas es la nórdica. En Islandia es bastante habitual cambiar de pareja, los hijos no son un ancla en una relación sentimental. Para empezar, por su cultura no son tan posesivos ni celosos, son muy habituales las relaciones liberales.-

- ¿Cómo de liberales? .- Preguntó la jovencita.

- Según tengo entendido, una pareja puede tener hijos y mantener una vida familiar normal y cada uno tener amantes consentidos, incluso vivir todos juntos. Por supuesto procuran ser discretos y sobre todo respetuosos los unos con los otros.- Todos queríamos saber más del asunto y animamos a Elsa a proseguir.

- Lo normal es que los "ex" sigan viviendo en la misma casa con los hijos junto con el nuevo o nueva. En este país acabaríamos a tortas o algo peor, pero ellos pueden convivir tres o incluso cuatro "parejas" tan felicies. - Hizo una pequeña pausa para concluir ante la mirada atónita de todos  - Me gusta la idea, es una manera sana de vivir las relaciones de pareja. -

- Menos romántica ¿ no crees ? .- Inquirí.

- Puede ser, pero tampoco es romántico vivir atado a alguien.-

- Cierto - Añadí - es mejor estar solo que vivir condenado. -

Coincidimos todos en que era más triste reprimir los deseos que dejar que sucedieran las cosas.
La noche continuó extraña, nos fijamos más de lo habitual en otra gente, incluso yo diría que tonteamos con desconocidos. A pesar de lo extraño, lo pasamos excepcionalmente bien.
Al día siguiente apenas sentíamos mal cuerpo. Nos sentíamos cargados de energía y vitalidad. Tal y como después argumentó Isma existía una explicación científica, por lo visto, no era casualidad que la combinación de alcohol y azucares proionicos tuvieran tales efectos.

Comenzarón a repetirse cada vez con más frecuencia estas fiestas nocturnas. Los efectos de una borrachera se desvanecían en escasos minutos y con apenas un par de horas de sueño estábamos como nuevos. Nos sentíamos auténticos vampiros; pletóricos e invulnerables.

Todos los planteamientos vitales cambiaban por el hecho de ser indefinidamente jóvenes. Plantemientos que por otra parte estaban establecidos así por egoísmo. Por la simple circunstancia de ser conscientes de que cada día que pasa en nuestras vidas tenemos menos posibilidades de dar con nuevas parejas, pactamos con alguien una fidelidad fatua. Lo creemos romántico, puro y natural pero cuando desaparece ese pequeño detalle, cuando dejamos de envejecer y sabemos que nuestra juventud y belleza no tiene fecha de caducidad ... entonces, quizá, el romanticismo deja de tener sentido.


Tuvimos que cambiar frecuentemente de domicilio y de trabajo. Pasaron los años, felizmente juntos y nuestros hijos se hicieron mayores. Obviamente se cuestionaban nuestra longenvidad pero siempre encontrábamos alguna manera divertida de evitar explicaciones. Creímos adecuado esperar a que se independizaran para contárselo.

Cuando llegó ese día, habíamos disfrutado casi durante 20 años la esencia de la juventud en toda su magnitud, aunque muchas veces negándonos nuevas experiencias tentadoras por mantenernos unidos. No nos arrepentíamos y aun seguíamos muy felices juntos, pero el hecho de que nuestros hijos comenzaran a vivir sus vidas, de que no dependiera nada de ellos, de que se unieran a la aventura ... planteaba muchas nuevas cuestiones.
Aquella primera noche de esta nueva etapa se acababa el verano. Al llegar a la entrada de nuestra casa inspiré profundamente, abriendo los brazos como queriendo abrazar la vida. Medité sobre cuantas veces viviría momentos como este y cuantos momentos diferentes y desconocidos viviría.

- ¿Te das cuenta que podemos seguir así cientos de años? - Le pregunté a Elsa.

- Si, la verdad es que da vértigo pensarlo. -

- Por un lado es maravilloso, y creo que eres la mujer mas estupenda que he conocido y probablemente que vaya a conocer pero tener tanta vida por delante privándome de nuevas experiencias ... se me hace extraño, cuando menos anodino. -

- Tienes razón, es absurdo. -

Permanecimos en silencio horas, bajo las estrellas meditando sobre ello. No queríamos separanos, eramos muy felices juntos pero también deseábamos experimentar nuevas emociones y sensaciones, que probablemente no fueran especiales ni fascinantes; simplemente diferentes. Habría muchas maneras de vivirlas juntos, sin duda, muchas más maneras que por separado, pero ya no había razón que nos impidiera vivirlas todas.

El primer rayo del amanecer nos dio de lleno en la cara mirando al infinito, abrazados en la entrada de la casa en la que habíamos vivido tan solo los últimos cinco años de nuestros eternos 26. Nos miramos, sonreímos ... recordamos el primer amanecer que vimos juntos, el mismo amanecer que decidimos unirnos para siempre. Y sentimos ajeno todo lo que nos rodeaba.

- ¿Y si dejamos de ser jóvenes eternamente? .- Preguntó Elsa.

- ¿Y renuciar a vivir cientos de años?.-

- Sí. -

- ¿Estas segura? .-

No lo dudó; eso me convenció.

La Victoria de los Necios

La Victoria de los Necios

Capítulo primero: Noche de traición.

Siempre había sido un hombre de bien, y como muchos, en aquella renacida España de las cenizas, disfrutaba leyendo a grandes filósofos, poetas y políticos. Autodidacta de todo lo que me rodeaba y amante del dialogo de la dialéctica y sobre todo de la paz. Me sentía parte de la esperanza de la España moderna que dejaba a atrás perjuicios y afanes imposibles. Un concepto de una España plural, multinacional, ecléctica; como es. Respetando las diferentes maneras de pensar, los diferentes sentires; las diferentes culturas y naciones que hacen de España ser mucho más que un simple país. Un concepto tan amplio que a algunos no les cabía en la cabeza; a esos que siguen contando las bajas de la armada invencible con los dedos de una mano y sus fortunas con arrobas.

Estados Unidos e Inglaterra miraban con recelo y admiración a esa España que se transformaba. Que dejaba a atrás la edad de oro enquistada en el medievo y que con sangre renovada, con la de los de la generación del 98, miraba al siglo XX con ojos de ensueño una España moderna y rompedora; líder mundial del modernismo. Yo quería participar de aquello, con solo 18 años me había enrolado en el partido socialista para el progreso como tantos otros con el espíritu de una ilusión de la España magnífica que todo lo puede.

Sentí un revuelo extraño en la calle para ser una hora tan tarde y me extraño ver a una pareja de la guardia civil llevar maniatado a Antonio Vegas, compañero de partido y escritor en el periódico "La Nueva Era". Curiosamente era una persona que apenas escribía de política, sino más bien, de temas científicos; pequeños artículos acerca de los avances en medicina, o descubrimientos de primer orden, como el reciente hallazgo del posible eslabón perdido que hacía la teoría de Darwing un hecho irremediable. Pensé que aquella detención se trataría de un error pero pronto vi a otros detenidos y me alarmé. Eran personas cultas, educadas y de alma noble que jamás habían cometido ningún delito. Razoné y concluí que era una revuelta; la que habían predicho los más agoreros del partido, pero nunca habría imaginado que fuera la propia guardia civil la que nos traicionaría. La guardia que debe estar al servicio de la ciudadanía, para evitar precisamente que estas cosas ocurran; era inconcebible. Fue un error darles tanto poder, tanta artillería y tanta autoridad sin control.

No me quede de brazos cruzados, tenía que ver con mis propios ojos lo que estaba pasando; arrinconarme esperando mi turno no tenía sentido. Salí por la azotea, saltando de un tejado a otro como lo hacían los gatos; y no sin esfuerzos alcancé a la pareja que llevaba a Antonio Vegas. Los seguí hasta el monte del Yunte, donde allí tenían a otros 40 maniatados sentados en el suelo.

Al de una hora eran casi el doble los detenidos. Cogieron a 10 y los pusieron contra una pared de tierra iluminándolos con unas antorchas y dispararon a bocajarro sin que se lo esperaran. Sin opción a que se despidieran de este mundo. Algunos aún agonizaban cuando los apartaron para poner otra tanda. No podía dar crédito de lo que estaba ocurriendo, tenía que haber mucho odio acumulado en aquella gente para hacer esto. Pero odio ¿por que? Había algunas razones políticas, algún ajuste de cuentas, pero esto era totalmente desproporcionado. En la lejanía oí más disparos, de fusilamientos probablemente. Se estaba exterminando a la población culta que casualmente coincidían con las ideologías más progresista, a la gente que más había hecho por España; por sacarla de la edad media. Mis ojos dejaron de ver cuando las lagrimas fueron imparables, cuando vi a Antonio Vegas desplomarse, asesinado vilmente; mientras sonreía y miraba al cielo con el pecho henchido.

Me hice fuerte y me propuse recuperar su cuerpo de entre el montón de piltrafas que habían acumulado en una fosa a unos 100 metros de donde estaba. Gracias a Dios le había tocado el último turno y el agujero no había sido calculado para tantos cuerpos. Observe la posición exacta en la que había quedado su cuerpo antes de cubrirlo con tierra y hojarasca y me ayude de una pala vieja que se habían olvidado los guardias para escavar apenas un metro. Sin duda fue la experiencia más espeluznante de mi vida, sobre todo cuando sentí algo blando al hincar la pala, y ver la carne grisácea de un cuerpo inerte iluminada por la tenue luz de la luna; oyendo los disparos en la lejanía de otros muchos que estaban siendo fusilados sin justicia. Aun hoy en día me persigue esa pesadilla.

Continué escavando con las manos en busca del rostro. Aún fue más truculenta la experiencia cuando tuve que descubrir varios rostros antes de dar con el de Antonio Vegas. Al contrario del resto de rostros con expresiones de pánico, dolor y tristeza el de Antonio aun seguía con la expresión sonriente, como si soñara una agradable fantasía; incluso aun conservaba un buen color, mucho mejor que los demás. Descubrí su cuerpo al completo, profanando irremediablemente el reposo de otros cuerpos y como pude lo cargue a mis espaldas.

Abandoné aquel esperpéntico escenario y decidí continuar rio abajo arrastrando a flote el cuerpo de mi colega Antonio. Apenas llevaba cinco minutos calándome hasta los sobacos cuando observé que el río, muy a menudo seco en esta época, llevaba más caudal de lo esperado así que me di la vuelta, cogí a Antonio por las muñecas para llevarlo conmigo a la orilla y me paralicé perplejo al ver los ojos de Antonio abiertos y mirándome fijamente.

- ¿A ti también, José? - Estaba delirando, tanta tensión emocional me hacía oír al cadaver de Antonio hablar. - Van a acabar con este país, ¡Esos hijos de puta!- Balbuceó de nuevo el cadaver de Antonio en mi torturada mente. - Suéltame, suéltame las manos que creo que con una pierna y los brazos podré moverme. - Mi subconsciente me invitaba a abandonar aquella empresa por imposible. No veía la manera de llevar la mole de Antonio hasta el pueblo y menos de llevarlo sin que me vieran los guardias civiles. - ¡ Que me sueltes joder ! ¡ No me oyes ! - y entonces, derrotado mentalmente, dejé que sus manos se escurrieran entre las mías, lentamente como una cariñosa despedida. Nuevamente los ojos se me llenaron de lágrimas mientras veía como el cuerpo de Antonio se alejaba muy despacio y como se daba la vuelta y chapoteaba torpemente hacia mí. ¿Estaba nadando? - ¿Ya te ha costado eh José ? - El cadaver de Antonio se había apostado en la orilla cogiéndose un tobillo a la vez que se quejaba del dolor. - ¡ Mierda ! ¡ tengo la pierna destrozada ! - se cortó el pantalón de pana rasgándolo con la mano y dejo a la vista una herida de bala que prácticamente le había segado la pierna. - Ayúdame José tráeme un poco de ese barro rojo que hay allí, parece yodo, a ver si con eso y un trozo de tu camisa podemos hacerme una venda para que no se infecte. -

- Joder estas vivo !- Exclamé con entusiasmo.- Pero, ¿cómo es posible?.-

 

- No lo sé. Creo que el balazo en la pierna me hizo desmayarme y el resto de heridas... la verdad es que ni las siento en comparación con ésta.- Recogí un poco de yodo y lo impregné en un girón de mi camisa.

 

- A ver, déjame que vea esas heridas ... - Le di el trapo mojado para que el mismo se lo asiera y observé como la herida de la cabeza, por la que sin duda se le dio por muerto, parecía no ser más que un aparatoso rasguño que solamente había descubierto su cuero cabelludo dejando a la vista una masa sangrienta tras la que se veía limpio claramente el cráneo. - Parece que lo de la cabeza no es nada Antonio, pero necesitas sutura sino se te va a poner feo, más aún.- Otras heridas también parecían limpias, excepto una en el costado izquierdo, cerca del bazo donde seguramente tenía una bala incrustada. - Necesitas un médico, tenemos que ir al pueblo.-

 

- ¿¡ Estás loco !? Ha estallado la guerra en nuestro pueblo, y nos buscan; además ¿dónde crees que está el médico? Si no lo han fusilado se habrá escondido. - Me quedé callado y pensativo manteniendo su mirada fija y preocupada, y en un momento de lucidez propuse:

 

- ¡ Julián ! Vive cerca de aquí.-

 

- ¿ El veterinario ? -

 

- Sí, ya es mayor, habrá visto de todo y no creo que para darte unos puntos ahí importe que no seas un vaca. - Le animé sonriendo.

 

- Tienes razón, ¡qué diablos! Y seguro que Julián estará por la labor, que nunca le han gustado estos guardias civiles.-

 

Al estar la granja de Julián al otro lado del valle tuvimos que dar un rodeo para no ser descubiertos y por el camino vimos a un grupo de fugitivos de un pueblo vecino. Nos contaron que nuestro alcalde antes de ser secuestrado mandó al secretario para avisarles. La voz se había empezado a correr por los pueblos de la comarca y muchos estaban resistiéndose. Ellos iban en busca de un batallón de la república que debía estar a unos 15 kilómetros rio arriba.

Efectivamente aquella noche había estallado la guerra.

 

Paradojas de la vida

Paradojas de la vida

Hace mucho tiempo conocí a alguien y al instante sentí algo especial. Hablamos lo justo, lo suficiente para saber que latíamos en perfecta armonía pero ni la edad ni las circunstancias fueron propicias para más. Pasó el tiempo y muchos años después acabé día a día trabajando codo con codo con ella, y sin ser consciente de que era esa misma persona me volvió a ocurrir lo mismo; acabé sintiendo un cariño ( dejémoslo ahí ) muy especial por ella. Un buen día, inexplicablemente me vino a la mente algo y todo encajó en mi memoria.

Comencé a pensar que algo bonito y mágico había ocurrido, que el "destino" nos quería unir por alguna extraña razón, o que alguien "ahí arriba" se estaba mofando de mí .

No es la única situación del estilo que me ha ocurrido ni mucho menos y ello me obliga a creer en esoterismos sin explicación, más allá de lo que mi cordura me permite y me afano esterilmente en buscar razones cuando menos metafísicas a ello.

De entre todas las cosas, la más paradójica y llamativa, fue cuando después de casarme, durante el viaje de novios, entramos mi mujer y yo en la estación de Bayona, solamente para verla. A ambos nos entró una congoja realmente emotiva. Pensé: - Aquí he estado yo antes con esta mujer. - Me vino el extraño recuerdo de haberme despedido por última vez de ella hace una vida en aquel lugar.

Nos miramos, sorprendidos y extrañados y me dijo frunciendo el ceño tristemente: - Juraría haber estado aquí antes contigo. En otro momento, hace años, quizá en otra vida. - Le abracé, le dí un beso, le volví a mirar a los ojos diciéndole: - Estaba pensando exactamente lo mismo. -

Luego continuamos paseando por la ciudad y muchos sitios nos resultaron familiares. Incluso llegamos a reconocer lugares que creíamos desconocidos. Recordamos dónde estaba el viejo puente del comercio, que unía los barrios y el mercado, ahora destruído y abandonado. Aquel sitio nos volvió a estremecer, recordamos fugazmente las tardes que nos citábamos en aquel lugar; su rostro y su sonrisa muy diferentes pero sin duda la misma persona.

Llegué a recordar que ella era de familia acomodada y yo de la otra parte del puente, de los barrios. Ella recordó la tristeza que sufrió durante años, hasta que murió de pena, cuando me fui al frente, a defender Dios sabe qué estúpida bandera.

Convencidos de que estábamos locos no le dimos mayor importancia y continuamos nuestra luna de miel felizmente.

Años después, ya ni siquiera recordábamos aquella extravagante experiencia, volvimos a Bayona a coger un tren que nos llevaría a pasar un fin de semana romántico a París y volvimos a sentir lo mismo. Cuando subimos al tren sin darme cuenta le llamé Eloise y ella respondió como si ese fuera su nombre de toda la vida.

Luego se abrazó a mí sollozando sin poder decir nada.

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